
Honduras celebra este domingo elecciones presidenciales marcadas por acusaciones de fraude, polarización política y profunda desconfianza institucional. Más de 6,5 millones de ciudadanos están llamados a votar en un proceso monitoreado de cerca por Estados Unidos y organismos internacionales. El resultado podría redefinir la estabilidad democrática y la dirección económica del país.
Los hondureños acuden hoy a las urnas para elegir presidente, diputados y autoridades municipales en un ambiente de tensión, según el Consejo Nacional Electoral (CNE). La votación se realizará entre las 07:00 y las 17:00 horas. hora local, con la expectativa de anunciar los resultados preliminares esta tarde.
Los principales candidatos son Rixi Moncada (Libre), Nasry «Tito» Asfura (Partido Nacional) y Salvador Nasralla (Partido Liberal), quienes lideran una contienda sin un favorito claro. Las acusaciones de posibles irregularidades dominaron el debate, en particular después de los fallos detectados en una prueba del sistema de transmisión de resultados.
El Organización de Estados Americanos(OEA) Estados Unidos y la Unión Europea enviaron misiones para observar el proceso y pidieron evitar declaraciones que cuestionen la legitimidad electoral. Moncada advirtió que no reconocería los resultados si persistían las dudas sobre el sistema, mientras sus rivales también advirtieron sobre riesgos de fraude.
Elecciones en Honduras: tensión por acusaciones de fraude y vigilancia internacional
El contexto social presiona estas elecciones: Honduras enfrenta altos índices de pobreza, violencia y migración, factores que influyen en la percepción ciudadana. Organizaciones nacionales advierten que el estado de emergencia no ha resuelto la inseguridad, mientras miles de hondureños siguen emigrando cada año.
La población espera que la próxima administración atienda las demandas de empleo, seguridad y transparencia que caracterizaron la campaña. «Espero que los que pierden acepten la derrota y que las cosas cambien», dijo Martha Ramos, votante de Tegucigalpa. El resultado determinará el rumbo político y económico del país en los próximos años.
La atención internacional se intensificó después del respaldo público del expresidente estadounidense Donald Trump al candidato Nasry Asfura. El líder republicano aseguró que apoyaría a Honduras si el Partido Nacional gana las elecciones y anunció que indultaría al expresidente Juan Orlando Hernández, quien actualmente se encuentra condenado a 45 años de prisión en Estados Unidos. Estas declaraciones han desatado un debate sobre la influencia externa en el proceso y el posible impacto en la política hondureña.
En la calle, el sentimiento dominante es el escepticismo. Muchos ciudadanos expresan dudas sobre la capacidad de cualquier candidato para solucionar la crisis económica y de seguridad que atraviesa el país. «Ya no confiamos en las promesas», dijo la votante Leydi Coello, reflejando un sentimiento común entre los votantes. El desafío para el próximo gobierno será recuperar la confianza y responder a las necesidades urgentes de una población acosada por la pobreza, la violencia y la inseguridad institucional.
Con información de Infobae



