San José, 10 de marzo () – La cocina italiana ocupa un lugar especial en la memoria gastronómica de millones de personas en todo el mundo. La pasta que reúne a la familia, la pizza que se comparte entre amigos, el panettone en celebraciones especiales o el tiramisú al final de una comida evocan una tradición que ha traspasado fronteras y sigue vigente en diferentes culturas.
En Costa Rica, tres de cada diez consumidores la eligen como su cocina extranjera favorita, posicionándola como la segunda cocina internacional favorita en el país, según el Perfil del Consumidor Gastronómico de la Universidad de Costa Rica.
En diciembre de 2025, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) incluyó la cocina italiana en la lista del patrimonio cultural inmaterial. Este reconocimiento distingue no sólo sus recetas emblemáticas, sino también el conjunto de prácticas sociales y culturales expresadas en torno a la mesa.
Su presencia constante en los hogares costarricenses confirma que no se trata de una tendencia pasajera, sino de una tradición muy arraigada. Precisamente por esta relevancia, la preservación de su esencia y su vínculo con su origen es fundamental.
Autenticidad que comienza en el origen
En la tradición italiana el origen no es un detalle: es la base del sabor. Cada producto está estrechamente vinculado a una región específica, su entorno y métodos de producción que se han transmitido de generación en generación. Esta relación entre territorio y saber hacer es lo que distingue el producto auténtico.
Para proteger este patrimonio, Italia y la Unión Europea han introducido sistemas de certificación que garantizan la calidad y el origen. Las denominaciones DOP, IGP y STG identifican alimentos que cumplen criterios estrictos y respetan procesos de producción definidos.
Para el consumidor, esta garantía se traduce en un simple gesto: reconocer estos rasgos distintivos en el envase cuando lo desee. Estos sellos nos permiten identificar productos que conservan su conexión con el lugar y con las prácticas que les dan carácter.
«La cocina italiana es una expresión viva de nuestra historia y nuestra identidad colectiva. Cada ingrediente auténtico refleja la profunda relación entre territorio y tradición», dijo Alberto Colella, Embajador de Italia en Costa Rica. “Cuando un consumidor elige un producto con certificación oficial, incorpora a su mesa una parte de nuestro patrimonio cultural”.
Principios que respaldan la autenticidad
Preservar la esencia de la cocina italiana significa respetar los elementos que la definen:
- Respeto al origen regional. Cada receta responde a una tradición agrícola y cultural específica.
- Fidelidad a la preparación tradicional. Se privilegia pocos ingredientes, ejecutados con precisión y equilibrio.
- Uso de productos certificados. Las designaciones oficiales aseguran los vínculos territoriales y el cumplimiento de las normas reguladas.
«La autenticidad implica responsabilidad cultural. No se trata sólo de preparar un plato, sino de proteger un legado construido durante siglos», afirmó el embajador Colella.
En este contexto, la Agencia Italiana de Comercio (ITA), junto con la Embajada de Italia en Costa Rica, impulsa acciones para promover el reconocimiento de los productos italianos con certificación oficial. Al identificar las designaciones DOP, IGP y STG, puede tomar decisiones informadas y garantizar la calidad y el origen verificado.
Elegir productos certificados es una forma concreta de llevar a la mesa una verdadera expresión de la tradición italiana. Entérate cómo hacerlo en: italiaensumesa.cr


